Ciudades

Daños y podas mal hechas matan árboles en La Paz

En la calle Haití, sobre la avenida Busch, del barrio paceño de Miraflores, 16 árboles murieron de pie. Pese a ser jóvenes, ya no poseen follaje, sus cortezas se han secado, sus ramas fueron cercenadas y algunos llevan incluso clavos en sus troncos, que acabaron con ellos.

Daño. En la calle Haití, 10 árboles fueron podados y murieron, al frente hay otros seis más.

Daño. En la calle Haití, 10 árboles fueron podados y murieron, al frente hay otros seis más.

La Razón

01:00 / 27 de noviembre de 2010

En la calle Haití, sobre la avenida Busch, del barrio paceño de Miraflores, 16 árboles murieron de pie. Pese a ser jóvenes, ya no poseen follaje, sus cortezas se han secado, sus ramas fueron cercenadas y algunos llevan incluso clavos en sus troncos, que acabaron con ellos.

"Hablamos de cómo detener el cambio climático, pero en las ciudades estamos destruyendo los pocos árboles que tenemos", dice Óscar Álvarez Mejía, egresado de la carrera de Biología, un investigador de Ecología Urbana para quien un 80 por ciento de los árboles juveniles mueren antes de llegar a ser adultos.

"Para vivir en la ciudad estos seres deben ser muy fuertes, pero ahora no les es suficiente esa cualidad porque los estamos matando", añade al mostrar cómo un olmo chino (Ulmus pumilla) perdió uno de sus brazos por una poda "drástica", como la llama él, que le impedirá rebrotar.

En el mismo tono se expresa la arquitecta Daysi Rodríguez, experta en Remantes Naturales y Ecología Urbana. "Los árboles mientras más follaje tienen, absorben mejor el dióxido de carbono. En La Paz muchos los podan sin ningún criterio, los tajan como si fueran lápices".

¿Quién está matando los árboles en La Paz? El director de la Empresa Municipal de Áreas Verdes (Emaverde), Jaime Oviedo, apunta a los "malos vecinos", que por propia iniciativa podan un árbol. "Las subalcaldías realizan sus respectivos controles, pero en muchos casos los vecinos ni siquiera nos avisan para una poda y las plantas terminan cercenadas, después la gente reclama para que recojamos al árbol caído", precisa.

Álvarez señala que no existe un estudio que permita saber, por ejemplo, cuántos árboles mueren cada mes y en qué zonas hay una mayor incidencia.  "Mi mayor sueño es realizar un censo de cuántos árboles por personas tenemos en los barrios, para luego actuar en campañas de concientización", insiste.

Estos árboles pertenecen a la familia Platanus acerifolia. "Yo no sé nada, pregunte más arriba", dice una empleada desde una farmacia al frente de uno de esos árboles.

Según Alvarez, el corte a unos 30 centímetros del suelo sumado al vertido del aceite de auto son totalmente dañinos. "Es un ataque mortal a la corteza. Pierden sus defensas, son vulnerables a las plagas, se enferman y mueren". Cuando llega ese momento, los vecinos llaman a Emaverde para que retiren los restos.

No son las únicas causas de mortandad de los árboles. En esa misma avenida, al ingreso de una construcción echaron cal a la base de un olmo chino. "Con la lluvia, lo más probable es que la cal ingrese a las raíces y cause una enfermedad", apunta el egresado de Biología.

Dos cuadras más abajo, casi llegando a la plaza triangular, cuatro personas lavan autos y de rato en rato echan el agua que contiene detergente a la base de los árboles del sector. "Lavamos hace 20 años y lo hacemos por necesidad, porque no hay trabajo", afirma Víctor Condori Quispe. "Yo no creo que estemos matando a este árbol, porque yo le echo agua cada día". Esa agua tiene champú. Si un árbol murió, Álvarez sugiere no extraerlo. "Se lo puede usar como guía para plantas trepadoras que darán vida al viejo tronco".

Los podan con otros objetivos

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